sábado, 22 de septiembre de 2012

Que grande es Dios

Que grande es Dios,
Que permite que nos equivoquemos.
Que permite que nos revelemos,
Y nos alejemos de su corazón.

Que grande es porque en el mejor momento,
Cuando nunca se lo agradecemos,
El nos brinda amor y protección.

Que grande es Dios que cuando todo falla.
El se mantiene firme,
Y nos dice que nos ama.
Con misericordia y perdón.

Que grande es Dios,
Que permite que lo alabe,
Que permita que lo adore
Aunque no me lo merezca.

Que grande es Dios,
Que mi amor por el nunca ha muerto.
Y siempre y en todo momento.
Me dará su salvación.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El ultimo

La sangre se escurre por el brazo izquierdo. El dolor es soportable pero inútilmente familiar. Sacude su brazo en un intento de quitarse el liquido que haga resbalar el hacha en su mano.

Otro más, se acerca con su boca apestosa a muerte y sus dientes incompletos en esa cara a medias. Sus cuerdas bucales podridas intentan decir algo que se traduce en un gemido.

Aprieta su mano y gira su arma con mortal precisión. Un sonido hueco marca el inicio del vuelo de la cabeza desprendida del cuello de un solo tajo.

El cuerpo de la criatura se desploma lentamente. El del hacha escupe para sacarse la saliva en exceso que le provoca el cansancio de la pelea.

Todo se repite otra vez, diferente monstruo pero el mismo fin. Diferente historia pero el mismo motivo. Por un momento creyó ver entre los muertos a un sobreviviente. Se entusiasmo y hasta a su refugio lo llevo.

Esta mañana despertó y se dio cuenta que ya había sido mordido. Desesperado le grito, pero ya era tarde de su boca solo salían sonidos y en sus ojos se veía el miedo.

Quiso jalar el gatillo pero no pudo, recordó que el alguna vez fue mordido. Pero para su fortuna la infección cedió. Así que solo atino a liberarlo con los demás zombies. Caminó de regreso mas lentamente que otros días.

Cada vez es peor. El tiempo avanza y el mundo se ve mas lejos. Ya antes había sido llamado monstruo, loco o necio. Pero nunca se le había acusado de ser un demonio, un ídolo falso.

Sonrió y recordó que su misión era rescatar a la mayor cantidad de sobrevivientes que pudiera hasta antes de caer.

Abrazó su hacha, afuera los gemidos de las criaturas sin voluntad se escuchaban sin cesar. Al menos el seguía siendo libre, aunque tuviera que pagar el precio con la soledad.

Primero muerto que vivir en cautiverio. Se dijo antes de caer dormido y soñar con un mundo donde nada estuviera tan podrido.