Hoy descubrí que la soledad me acompaña desde que nací,
junto con la muerte han hecho de mi campo de juegos un lugar feliz.
Hoy me descubro libre, perfecto, atento y contento.
Como si fuera una de esas hojas al viento,
pero de aquellas que no puede ser quemadas con la hojarasca.
Sonrisas, voces y destellos.
Espejos, venas y lamentos.
Nunca podré ser lo que ese niño quería que fuera,
no había forma, no había madera para ser talada.
Soy la sombra al final de la mesa, el que analiza, el que da pie a lo improbable.
Soy al que le hierve la cabeza, el que habita fuera de la caja.
El que nunca pero nunca tendrá una casa.
Vagabundo errante que habla con vagabundos,
loco disperso que se dispersa en las inequidades.
Nunca me llames por mi nombre,
mejor díme cómo me decían los sueños.
Soledad, tristeza, asco, rechazo mézcleles en una poción y tómeselo a diario.
Le saldrán una barba de autocomplacencia y el pelo largo.
Camine derecho como camina la vida,
y entonces podrá ver la única salida.
Hoy descubrí a la soledad esperándome al abrir la puerta,
el niño lloraba y el hombre la amaba.
Hoy recordé ese juego que me consolaba,
duerme en los roperos y brinca primero.
Hoy...mañana y siempre.
La soledad es ese estado que mi corazón siente.