Ajeno porque creces como planta paracitaria.
Libre porque los años perdidos no los recuperas ni con lagrimas.
Triste porque no hay una similitud ni entendimiento que no surja desde el egoísmo.
Que fácil es negar lo inconveniente y decir que existe la incomodidad.
Incómodo es no pertenecer nunca y mas incomodo el saberse paria.
Que bien saberse ajeno a tus raíces, es saberse libre de la tierra que te alimentó.