Ya no me importa más.
He llegado al límite de mis promesas.
He llegado al fin de mis paciencias.
Que tus tribulaciones se queden en tu cabeza,
que tus sinsabores se te queden en tus poros;
y que tus lamentaciones se pudran en tu piel.
Eres como una bolsa en el viento,
tu autocontrol es como el fuego.
Hoy he llegado al límite de mis intereses.
Ya no me importas,
tu estupidez te lleva a toparte con paredes inexistentes.
Eres lo que los marinos llaman erizo.
Sin cerebro, con espinas e inutilmente bello.
He llegado al límite de mis promesas.
He llegado al fin de mis paciencias.
Que tus tribulaciones se queden en tu cabeza,
que tus sinsabores se te queden en tus poros;
y que tus lamentaciones se pudran en tu piel.
Eres como una bolsa en el viento,
tu autocontrol es como el fuego.
Hoy he llegado al límite de mis intereses.
Ya no me importas,
tu estupidez te lleva a toparte con paredes inexistentes.
Eres lo que los marinos llaman erizo.
Sin cerebro, con espinas e inutilmente bello.