En el peor de mis pecados te has convertido.
Te has definido como la peor de mis vanidades. De mis edades.
Me has dicho una y otra vez que tu cerebro he carcomido.
Como un zombie. Como un gusano pervertido.
Pero no te das cuenta que yo no tengo el control de tus pensamientos.
Es esa sensación la que te provocan tus propios deseos.
Pero para darte cuenta tienes que perderte.
Morirte y revolcarte en medio de la nada.
Ya no se si eres estúpida o solo infantil.
Ya no se si eres bruja o solo una historia más.
Buscas el agua debajo de las piedras y la lava en el fondo del mar.
Piensas que esta vez has logrado tu cometido.
Pero solo me has hartado, solo un poco me has dolido.
Porque en el peor de mis pecados te has convertido.
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