De periplos y naciones están llenos los corazones.
El amor es elección y el desamor un capricho.
Siempre he visto mil dragones en la madrugada,
y solo escucho: Yo no se nada.
El día está lleno de cobardes, o al menos eso pensaba.
Está lleno de lealtades que nunca se van a entregar.
Ciegos, ciegas, cigarras sin talento.
Fuego, lento, te gané en tu propio juego.
De periplos y traiciones está llena mi vida.
De mentiras y huidas está lleno mi panteón.
El otro día puse una soga en el tendedero,
la enrolle en cuello y subí mis pies por arriba del suelo.
No pasó nada...ahora se que yo no muero.
Ahora sé que para morir debes existir,
y que pare existir debes ser parte del juego.
El juego del sufrimiento, el juego del rompimiento.
Vamos a jugar que tú eres la victima...un dos tres por ti y toda tu familia.
Cruel viajero es el tiempo que tiene que descansar en mi regazo.
No me ves, no me eliges y ahora lo entiendo.
El otro día tomé una navaja y me la puse en las muñecas.
Corté fuerte en vertical sobre la vena para no fallar.
Y no sangré, no salió nada. Descubrí que para sangrar se tiene que tener sangre,
y que para tener sangre se necesita pertenecer a algo o a alguien. Yo no pertenezco.
Invisible, ignorado, invalidado, imbécil y tarado.
Quise querer a ser querido y ser amado.
Vamos a jugar que soy la víctima...un dos tres por mí...¿A donde se fueron?
No queda más dinero en el cajero, todo fue una ilusión.
El otro día tomé Clonazepan con jugo de naranja. Medio frasco para no fallar.
No pasó nada, no me dormí. Descubrí que para dormir se necesita tener un cuerpo.
El mío hace mucho que se lo llevó el viento.
De periplos y razones están llenos mis calzones.
Si pensabas que con alejarte, no elegirme y abandonarme iba a colapsar.
Estás equivocada...ahora más que nunca...regresaron mis ganas de matar.
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