Entonces me creí tus mentiras,
Que era un material de segunda mano.
Que tenía manchas en el cuerpo.
Que mi aliento era desierto.
Entonces creció en mi un gran miedo,
Que escondía un enojo,
Que provenía de tus inseguridades.
Que se alimentaban de mis neurosis.
Entonces me trague el miedo,
Que escupí como fuego,
Que quemo mi espalda.
Que desplegó las alas.
Entonces me había creído tus juicios,
Que negaban mis tatuajes,
Que olvidaban el color de mi piel.
Que se creyó gris.
Si tengo tanta tinta en mi piel es porque no quiero olvidar lo que soy y lo que me trajo hasta aquí.
A diferencia de ti, que solo quieres olvidarte de quien eres por el dolor que te provoca tu reflejo.
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